A pesar de que la playa de Peñarrubia lleva casi un mes cerrada y de que las autoridades han advertido en reiteradas ocasiones del peligro que corren quienes acuden a este arenal gijonés por el riesgo de desprendimientos, numerosos bañistas se saltan cada día la prohibición. Durante la mañana de ayer era frecuente ver a ciudadanos obviando la barrera que rodea los accesos a la playa haciendo oídos sordos al cartel situado en la carretera en el que se advierte del cierre: «¡Peligro! Desprendimientos, acceso prohibido a la playa».
Este arenal gijonés fue cerrado a principios de la temporada de baños, después de que las fuertes lluvias de junio provocaran daños en el entorno. Un argayo del acantilado dificultó el acceso por la escalera que conduce a la playa, de frecuente uso nudista. La Alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, pidió hace dos semanas «precaución» a los bañistas para que no pusieran en peligro «su propia integridad física» por acceder al arenal. Pero el mensaje de la mandataria local no parece haber calado entre los usuarios de la playa. Tampoco el de la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, quién pidió reiteradamente a los gijoneses que «respetaran» la prohibición de acceso. La edil aseguró además que el Ayuntamiento había decidido dedicar al nudismo la playa de La Cagonera, en sustitución de Peñarrubia.
A pesar de estas llamadas de atención, los bañistas siguen utilizando un arenal en el que estos días se ha hecho necesaria la presencia de la Policía Local y de la Guardia Civil. Funcionarios de los cuerpos de seguridad se trasladan a la zona «periódicamente», según fuentes de la Jefatura gijonesa, para «inspeccionar la zona». Además, al peligro extra que supone el acceso a esta playa hay que añadir los riesgos de cualquier arenal en el que no esté presente una dotación del servicio municipal de salvamento. En la zona sólo se personan «eventualmente» los efectivos que se mueven por la costa desde la lancha de vigilancia.
Fuente: lne.es










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